Xi Jinping y Vladimir Putin consolidaron su relación y reafirmaron la cooperación militar con una "asociación sin límites", incluyendo el suministro de petróleo y gas ruso.
La reunión se da en un contexto de tensiones globales, con la guerra de Irán con EE.UU. y la de Rusia con Ucrania, donde China emerge con un nuevo liderazgo geopolítico.
Más allá de su potencia económica y avances en inteligencia artificial, China se muestra cada vez más activa en cuestiones militares, fortaleciendo su alianza estratégica con Rusia.