El portero del edificio donde vivía Cristina Kirchner, Julio César Silva, declaró en el juicio de los cuadernos que su testimonio anterior ante el juez Bonadio fue falso y que fue presionado.
Silva reconoció que no vio a Daniel Muñoz con bolsos y que firmó un acta que no se correspondía con la realidad. Afirmó que Bonadio lo presionó diciéndole que pensara en sus hijas, lo que interpretan las defensas como una amenaza.
Además, relató que durante el allanamiento al departamento de Cristina Kirchner, Bonadio insistió telefónicamente en que debían encontrar algo, a pesar de que no había indicios. El testigo escuchó gritos de Bonadio exigiendo que se quedaran hasta la mañana buscando pruebas.
La declaración de Silva pone en duda la validez de la instrucción de la causa y la actuación del juez Bonadio, generando un nuevo escándalo en el marco del juicio de los cuadernos.