El programa Duro de callar mostró la labor solidaria en la casa natal de Diego Maradona en Villa Fiorito, convertida en un comedor comunitario que asiste a cientos de personas.
Voluntarios y vecinos destacaron la urgencia de la situación, señalando que muchos de los que asisten son trabajadores en blanco y personas de clase media que enfrentan dificultades económicas.
Se resaltó la presencia de carne en el guiso ofrecido, un lujo en el contexto actual de crisis y descenso del consumo de carne en Argentina, y se mencionó que la ONG esperaba menos gente, pero las cifras de asistentes se multiplican semana a semana.
Los testimonios reflejaron la desesperación y la necesidad de la gente, con personas que trabajan pero no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas, comparando la situación actual con la vivida en 2001.