Mientras SpaceX y Blue Origin compiten en la carrera espacial, China avanza silenciosamente con su propio programa lunar, mostrando trajes espaciales y modelos de naves.
La arquitectura espacial china es más simple, similar a la época de Apolo, requiriendo menos lanzamientos. La puja política y la "nueva guerra fría" son motores clave de esta competencia.
A diferencia de SpaceX, China aún no desarrolla cohetes reutilizables, aunque se rumorea que han copiado la tecnología del Falcon 9.