La situación en el tren Belgrano Norte es crítica: los pasajeros viajan en vagones abarrotados, con las puertas abiertas y en condiciones de extremo peligro. La reducción de frecuencias y la quita de un vagón por formación, implementadas hace dos días, han colapsado el servicio.
Los usuarios, que ya pagan un boleto más caro, expresan su malestar y califican el viaje como "un asco" y "un caos". Muchos deben levantarse mucho más temprano para intentar llegar a sus trabajos, sumado a la eliminación de una línea de colectivos que antes utilizaban.
La falta de autoridades que controlen la situación y la ausencia de soluciones por parte del gobierno agravan el problema, poniendo en riesgo la integridad de miles de personas que a diario utilizan este medio de transporte.