Una mujer relata su diagnóstico de cáncer en cuarta fase con tres meses de vida y la ceguera que padecía.
Durante una reunión especial en Córdoba, sintió el poder del Espíritu Santo y recibió sanidad, desapareciendo el tumor y recuperando la visión.
Tras múltiples análisis, se confirma su sanación, y ahora asiste anualmente al médico con resultados negativos, testificando el milagro recibido.