Bolivia enfrenta una profunda crisis social y económica, con protestas y bloqueos que se intensifican seis meses después de la asunción del presidente Rodrigo Paz.
La crisis energética, la falta de combustible y los elevados subsidios al gas resultan insostenibles para las cuentas públicas, exacerbando el descontento social.
El presidente Paz, de centro-derecha, busca implementar un orden fiscal similar al de Milei en Argentina, lo que afecta a sectores sociales acostumbrados a las políticas del anterior gobierno socialista de Evo Morales.
Se menciona la falta de inversión en litio y la caída en la producción de gas, sumado a la inexistencia de inversión privada en el sector energético, lo que agrava la situación del Estado.