Se generó un divertido debate sobre las preferencias entre batata y membrillo para rellenar pastelitos.
Los panelistas expresaron sus gustos personales, algunos a favor de la batata y otros del membrillo, reconociendo que son cuestiones de preferencia y que no hay una respuesta correcta.
La conversación derivó en anécdotas familiares y la importancia de no juzgar las elecciones culinarias de los demás, concluyendo que "los gustos no tienen nada escrito".