Se analiza la permanencia de Adorni en el gobierno de Milei, atribuyéndola a tres factores: la simpatía que genera en el presidente, la creencia en sus explicaciones y la reticencia a entregarle la prensa.
Se elogia al grueso de los ministros por su desempeño, aunque se reconoce la existencia de "dos o tres personas turbias" en el equipo, sin especificar quiénes serían.
Se sugiere que Adorni podría ser un personaje clave, como un potencial jefe de gabinete, y que su permanencia se debe a la confianza que Milei deposita en él a pesar de las controversias.