Se describe la tensa situación en La Paz, Bolivia, donde la policía mantiene el control en el Palacio de Gobierno. Los agentes, equipados con escopetas lanzagases y otros elementos disuasivos, se preparan para una posible noche de vigilancia ante la amenaza de manifestantes.
Se reporta la presencia de unos 40 mil manifestantes en días anteriores y se espera una nueva avanzada. La orden para la policía es contener y reprimir, ante la posibilidad de ataques que ya han dejado heridos, personal de prensa y muertos. La presencia policial en las calles es notoria, generando una sensación de inseguridad.