Se abordó la distinción entre ser simplemente humano y ser un "hijo de Dios" según las enseñanzas de Jesús.
Se explicó que, a diferencia de las culturas paganas con múltiples dioses e hijos de dioses, la tradición judía no contemplaba la figura del "hijo de Dios".
Jesús introdujo la idea de que quienes creen en Él y lo reciben tienen el derecho de convertirse en hijos de Dios, no por nacimiento natural sino por un nuevo nacimiento espiritual.
Se mencionó que Jesús enseñó a llamar a Dios "Padre nuestro", rompiendo paradigmas hebreos y declarando su propia filiación divina, lo que incluso fue motivo para su crucifixión.