Se reitera la convicción de que un tuit no fue fabricado y que la cuenta pertenecía a Martín Menem. Se cree que se mintió al presidente y se cuestiona el cambio de versiones sobre el incidente.
Se debate sobre las diferencias políticas, electorales y de conducción real, y la necesidad de resolverlas internamente. Se compara la gravedad de las disputas internas del gobierno con las discusiones personales.