Se descubrió una red de clínicas clandestinas en La Matanza que operaban con ambulancias robadas y documentación apócrifa. El fiscal ordenó la clausura de nueve dependencias, pero algunas seguían funcionando a pesar de los allanamientos policiales.
Vecinos denunciaron que en estas clínicas se atendía a delincuentes y que el personal médico carecía de la capacitación necesaria, poniendo en riesgo la salud de los pacientes, como en el caso de un niño que fue atendido de manera deficiente.
La investigación reveló que las ambulancias utilizadas por estas clínicas tenían patentes y números de chasis adulterados, y estaban montadas sobre camionetas robadas. La situación se agrava por la crisis en el sistema de salud público, que lleva a muchos a buscar atención privada, exponiéndose a estas asociaciones ilícitas.