La General Paz fue escenario de una tensa protesta de trabajadores y sindicalistas en reclamo por la crítica situación de las pymes. La policía de la Ciudad de Buenos Aires reprimió a los manifestantes con gas pimienta y avanzó con escudos y cascos, provocando enfrentamientos y heridos.
El intendente Fernando Moreira denunció la "represión innecesaria" y "absurda", señalando que el reclamo era pacífico y simbólico, y que la policía de la ciudad ingresó al partido de San Martín. Moreira criticó las políticas nacionales que "destruyen la economía, el trabajo, las industrias, las familias" y que ante cualquier manifestación, se reprime.
La situación de las pymes es crítica debido a la caída del consumo, la apertura indiscriminada de importaciones y la competencia con productos subsidiados. Esto genera desempleo, endeudamiento familiar y un aumento de la demanda en el sector público, como salud y asistencia social, con menos recursos disponibles.