El presidente ruso Vladimir Putin destacó la necesidad de un cese total de hostilidades en Medio Oriente durante su visita a China. Según Putin, un pronto final del conflicto contribuiría a reducir las perturbaciones en el suministro energético global, una prioridad para el Kremlin.
China, principal comprador de petróleo ruso desde las sanciones de Occidente, juega un papel crucial. Es el mayor socio comercial de Rusia y un salvavidas económico. Putin también buscó avanzar en el proyecto del gasoducto Power of Siberia II, aunque no se llegó a un acuerdo definitivo.