Boca Juniors se sintió perjudicado en el partido contra Cruzeiro, especialmente por decisiones arbitrales y la actuación del VAR. Se generaron polémicas en torno a jugadas de mano y la interpretación de las mismas por parte del árbitro venezolano Valenzuela y el equipo de videoarbitraje.
Una jugada clave fue un posible penal por mano de un jugador de Cruzeiro, que el VAR finalmente determinó no sancionar. Los jugadores y el cuerpo técnico de Boca expresaron su enojo y frustración ante lo que consideraron fallos en contra del equipo, especialmente en momentos cruciales del encuentro disputado en la Bombonera.