La caída de los salarios reales en Argentina obliga a más de un millón de personas a tener múltiples empleos para poder cubrir los gastos básicos y llegar a fin de mes. El ingreso disponible ha disminuido drásticamente, ubicándose en los niveles más bajos de los últimos años.
El pluriempleo ha aumentado significativamente, pasando del 8.8% en 2016 al 12.2% en el último año registrado. Esta situación afecta a todos los rangos etarios, incluyendo a jubilados mayores de 60 años que deben trabajar para complementar sus escasas pensiones. Muchos de estos empleos no están registrados formalmente, lo que distorsiona las estadísticas oficiales.
La necesidad de tener más de un trabajo, e incluso hasta tres "rebusques", genera un impacto negativo en la salud física y mental de las personas. La falta de ingreso suficiente para cubrir los gastos esenciales convierte el descanso y el ocio en lujos inalcanzables, perpetuando un ciclo de precariedad laboral y económica.