Se generó un debate sobre las interacciones entre periodistas y la forma en que se manejan las solicitudes de entrevistas. Una panelista, identificada como Dolo, relató su experiencia al intentar hablar con Luis Majul en la radio, quien supuestamente se negó a concederle una entrevista y le indicó que le hubiera avisado antes o enviado un mensaje.
Majul, según el relato, habría dicho que "todo el mundo tiene mi número" y que se quedaría reunido todo el día, lo que Dolo interpretó como una falta de respeto y una evasión a responder preguntas. La situación escaló a una discusión pública sobre la ética periodística y la obligación de los profesionales de atender a sus colegas, incluso cuando están ocupados.
Se mencionó que Majul, al ser abordado en la puerta de la radio, se limitó a enviar saludos a Flor antes de retirarse, sin dar la cara. Dolo expresó su molestia por la actitud de Majul, considerándola una falta de respeto, especialmente viniendo de un periodista de su calibre.