Se advierte que la persistente interna en el gobierno, con enfrentamientos entre facciones como "fuerzas del cielo" y "territoriales" (Karina Milei y los Menem), podría poner en riesgo la gestión y el liderazgo del presidente.
Se critica que el gobierno dedique tiempo a peleas internas y a defender figuras como Adorni o Spert, en lugar de enfocarse en la economía y la gestión.
Se cuestiona la visión presidencial de que las diferencias son "discrepancias saludables", argumentando que se trata de una batalla por el poder y el control de "cajas" y territorios.