El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, enfrenta una situaci\u00f3n de debilidad pol\u00edtica a pesar de haber ganado las elecciones con un 54% de los votos hace solo meses. Tras seis meses de gobierno, Paz ha anunciado cambios en su gabinete y ha solicitado la aplicaci\u00f3n de una ley de excepci\u00f3n para hacer frente a los bloqueos que afectan al pa\u00eds.
Los bloqueos, liderados en parte por Evo Morales, est\u00e1n generando descontento social, especialmente en ciudades como La Paz y El Alto. La econom\u00eda boliviana, con un salario promedio de 300 d\u00f3lares y un alto nivel de informalidad (85%), se ve gravemente afectada por estas medidas de protesta, que incrementan los precios de los alimentos b\u00e1sicos como el pollo.
Evo Morales, desde su escondite en el Chapare, contin\u00faa presionando al gobierno, exigiendo elecciones anticipadas en 90 d\u00edas. La tensi\u00f3n pol\u00edtica se agrava con las acusaciones mutuas entre Morales y el gobierno boliviano, incluyendo la denuncia de Morales sobre el env\u00edo de militares argentinos, lo cual fue desmentido por el propio presidente boliviano.