La clausura de la clínica Argentina Salud en La Matanza reveló historias preocupantes de pacientes. Una mujer relató que no sabe cómo seguir su tratamiento psiquiátrico ni si su médica es realmente psiquiatra o si está bien medicada, ya que la doctora que la atendía podría no tener matrícula habilitada.
Otras personas del barrio que pagaban sumas considerables por consultas (mínimo 40 mil pesos) se encuentran en la misma incertidumbre sobre la continuidad de sus tratamientos y la validez de las atenciones recibidas. La clínica también realizaba aptos físicos para clubes de barrio y escuelas, lo que agrava la situación.