Se analiza un caso grave donde la muerte de un paciente en la clínica podría estar directamente relacionada con el mal funcionamiento de la institución y la posible intervención de un médico sin matrícula o con matrícula adulterada. El familiar de la víctima señala que se le dio un calmante y se lo mandó a casa, cuando presentaba un malestar que luego se supo era una deficiencia cardíaca no atendida.
La investigación sobre esta muerte, ocurrida en enero y denunciada en febrero, avanza lentamente y se cuestiona por qué no se priorizó la causa de fallecimiento sobre la de uso de sello trucho. Se plantea la posible complicación para el profesional interviniente y la responsabilidad de la clínica.