Se sugirió que Javier Milei podría ser un títere de un poder global que busca expandirse, y que su estilo de comunicación es parte de una idea antidemocrática presente en varios países.
Se advirtió a la población sobre la necesidad de tener cuidado, ya que Milei representaría una corriente que considera que la democracia no es el mejor camino, un fenómeno observable en Hungría, Italia y Estados Unidos, entre otros.