Se analiza el mapa de poder dentro del gobierno de Javier Milei, destacando las tensiones y disputas internas por el control de áreas clave.
Se menciona la crisis de Martín Menem, ligada a una "escaramuza digital", y la red de armadores provinciales.
La Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos de Inteligencia es un punto central de conflicto, con Cristian Ritondo del PRO sintiéndose defraudado al no obtener su presidencia, la cual finalmente recayó en un hombre de Karina Milei.
La SIDE, controlada por Caputo, es un área de gran poder, y la comisión que la fiscaliza está en manos del sector de Karina Milei, evidenciando una "guerra durísima" y la "piedra de roce" entre ambos sectores.
Se señala que Santiago Caputo, a pesar de las especulaciones sobre su posible salida, mantiene un rol central en la comunicación, estrategia política y como "guardián ideológico" del "capital simbólico de Milei".