La miel argentina goza de gran competitividad a nivel mundial y es altamente reconocida por diversos factores. Uno de los elementos clave es el color de la miel, donde las mieles más claras, con menos de 50 milímetros de color, son muy requeridas en el mercado internacional por ser más suaves al paladar.
Norteamérica es el principal comprador de mieles a nivel global y paga precios superiores por aquellas con características más suaves. Además de la calidad intrínseca de la miel argentina, el desarrollo de un sistema de trazabilidad ha permitido a los productores ordenarse, resultando en una miel con niveles de residuos casi nulos, lo que la hace muy buscada en los mercados internacionales.
Recientemente, se realizó la primera exportación de miel de Entre Ríos tras la firma de un acuerdo con la Unión Europea, destacando la competitividad y calidad del producto argentino en el mercado global.