Una madre relata su experiencia como denunciante de presuntos abusos infantiles en un jardín de Córdoba, enfrentando la inacción judicial y el encubrimiento.
Confiesa que se reunió con el sospechoso, un cura, sin saber que era él, y que en ese momento no le dio respuestas sobre lo que le sucedía a su hija.
La madre pide que el caso se visibilice para que los chicos sean escuchados y no se minimicen los hechos, afirmando que alzará la voz por su hija y por todos los niños.