Lolo continúa su labor en el Mercado Central, cargando en su bicicleta los productos que consigue para donar. Menciona la variedad de mariscos que ha logrado obtener, como pulpo y cangrejo, además de diferentes tipos de pescado.
A pesar del fuerte olor característico del lugar y la formación de filas, Lolo se mantiene enfocado en su misión. El horario de entrega de los productos a la gente comienza después del cierre de la venta al público, alrededor de la una de la tarde.