Se destacó la importancia de fijar la mirada en Yeshua, siguiendo el mandamiento del Padre, quien prometió levantar un profeta similar a Moisés al que se debía oír.
Se relató la escena de la transfiguración, donde la voz del Padre se oyó desde la nube diciendo "este es mi hijo amado, a él oíd", subrayando la autoridad de la voz divina.
Se explicó que hacer la voluntad del Padre implica oír y obedecer al Hijo, fijando la mirada en Yeshua como autor y hacedor de la fe para regresar a la casa del Padre y recibir el Espíritu Santo.