Se señaló que José fue promovido a una alta posición de poder tras ser probado por Dios, lo que demuestra que las pruebas son un preludio a la promoción divina.
Se explicó que Dios puso a prueba el carácter de José, y al superar esta prueba, quedó a cargo de toda la casa del Faraón.
Se concluyó que no hay excepciones: las pruebas son necesarias para la promoción, y superarlas conduce a un ascenso en la relación con Dios y en las circunstancias de la vida.