Una clínica ubicada en González Catán fue allanada y se encuentra bajo investigación tras descubrirse irregularidades graves, incluyendo el funcionamiento con recetas y habilitaciones falsas, denuncias de mala praxis y la posesión de armas.
El operativo resultó en la detención de al menos seis personas, con una veintena de aprendidos, entre los que se encontrarían médicos con matrículas usurpadas y personal sin la debida habilitación. A pesar del allanamiento, una de las sedes de la clínica continuaba operando, generando indignación entre los vecinos y familiares de pacientes.
Un caso particular expuesto es el de Damián, cuyo padre falleció pocos minutos después de recibir una inyección en la clínica, presuntamente un calmante, tras acudir por un dolor abdominal. El joven denunció la falta de atención adecuada y la posterior continuidad del funcionamiento del centro médico, calificándolo de "vergüenza" e "impunidad".