La inflación mayorista en abril registró un aumento del 5.2%, superando más del doble la cifra de la inflación minorista (2.6%). Este dato rompe con la teoría instalada por el gobierno de que la inflación mayorista es un predictor directo de la inflación minorista a corto plazo.
El incremento se explica en gran medida por la suba del petróleo, que aumentó un 22% en el mes, influenciado por el conflicto en Medio Oriente. Los precios de productos nacionales en el sector mayorista también experimentaron un alza, aunque menor que los productos importados.
En el acumulado del cuatrimestre, la inflación mayorista alcanzó el 11.6%. A pesar de este dato, las consultoras estiman que la inflación minorista para mayo continuará su tendencia decreciente, situándose en torno al 2.2% o 2.3%, sin un traslado directo de la suba mayorista a las góndolas.
Se observa una tendencia a la baja en la inflación minorista, e incluso una deflación en alimentos y bebidas, que según datos de LSG, cayó un 0.8% en la segunda y tercera semana de mayo. El gobierno confía en que la inflación mayorista de abril sea un dato puntual y no afecte la tendencia decreciente del índice de precios al consumidor.