Los hospitales públicos y centros de atención primaria enfrentan un desborde debido al aumento de pacientes que migran del sistema privado ante la imposibilidad de costear sus prepagas u obras sociales.
La falta de medicación para patologías crónicas y esenciales, como antibióticos o ibuprofeno, se agrava, obligando al Estado municipal a hacerse cargo de la provisión. Esto genera un desajuste presupuestario, afectando otros beneficios y servicios.