Existe un acuerdo entre el gobierno y los gobernadores que implica la eliminación de la zona fría a cambio de subsidios energéticos para sus provincias.
Esta negociación genera controversia, ya que algunos gobernadores envían a sus diputados a votar a favor de la medida, a pesar de que esto podría perjudicar a sus ciudadanos.
La contrapartida de estos subsidios energéticos genera una combinación "extraña" de intereses políticos y económicos.