Se investiga una red de falsos médicos que atendían en consultorios, generando preocupación entre los pacientes que confiaban en recibir atención calificada.
Muchos pacientes relataron sospechas sobre el discurso de los médicos, la falta de estudios y la aparente prioridad de cobrar honorarios, lo que los llevó a buscar otras instituciones.
Se sospecha que los médicos clínicos y pediatras son los más implicados en la falsificación de identidades.Algunos testimonios revelan que los pacientes pagaban consultas pensando que recibían atención de profesionales, pero luego descubrían que podrían haber sido atendidos por personas sin la debida acreditación médica, lo que pone en riesgo la salud de las personas.