Se compara la situación de Bolivia con la de Argentina, sugiriendo un paralelismo entre los sectores vinculados al kirchnerismo y la izquierda que buscan desestabilizar gobiernos. Se hace hincapié en que Evo Morales enfrenta denuncias por abuso a menores y golpismo, habiendo alterado la constitución para intentar perpetuarse en el poder.
Se recuerda que tras perder las elecciones, forzó la situación hasta ser "echado" por la senadora Iañez, generando una crisis política. Posteriormente, fue acogido en Argentina por Alberto Fernández y Cristina Kirchner, lo que según el análisis, refuerza el "relato" de persecución política.