Se planteó la disyuntiva sobre si las conductoras actuales, como Wanda Nara, están a la altura de las figuras de antaño como Susana Giménez o Mirta Legrand, generando un debate sobre la evolución del rol de conductora en televisión.
Si bien se reconoció que Wanda Nara podría tener potencial, se enfatizó la diferencia generacional y de estilo con las conductoras consagradas, abriendo la pregunta sobre si los nuevos talentos están preparados para llenar ese vacío.