Nacho de Gini y Gustavo Subiría, ambos del sector textil, debatieron sobre la competencia de los productos importados y la necesidad de "reglas de juego" claras para la industria nacional.
Subiría enfatizó que no está en contra de la importación, sino que pide "gestión de gobierno para todos" y que se actualicen los sueldos. Explicó que él diseña y fabrica ropa en Argentina, pero muchos clientes potenciales no concretan la compra por diversos motivos. Destacó que produce artículos en talles grandes que no se consiguen importados.
De Gini, por su parte, señaló que la ropa importada ha bajado de precio, pero los costos de arreglos como el ruedo superan el valor de la prenda. Cuestionó la idea de que la industria nacional siempre tuvo sobreprecios, argumentando que siempre existieron opciones para todos los bolsillos y que la comparación con los precios de los shopping es irreal. Relató su experiencia como fabricante desde La Salada, fundiéndose y volviendo a empezar, y aseguró no haber "robado a un cliente ni trabajado con sobreprecio".
Ambos coincidieron en que la industria textil tiene márgenes finitos y que los costos de la energía, impuestos y salarios dificultan la competencia. Subiría afirmó que la clave es "convivir con lo importado", pero "con las mismas reglas", ya que el Estado no debe intervenir para fundir a los productores nacionales.