Rodolfo Lieberman cuestiona la efectividad de la reforma laboral propuesta por el equipo económico, argumentando que es "otra mentira más".
El empresario señala que su empresa ya redujo personal significativamente sin existir reforma laboral previa, y que la competitividad no se mejora con salarios reprimidos, sino con inversión y demanda.
Critica el discurso oficial que vincula la falta de competitividad a la protección de importaciones, recordando que antes de la apertura actual, la empresa incorporaba personal.