El Ejército Argentino se ve obligado a vender parte de su cosecha para obtener fondos y realizar reparaciones urgentes en vehículos, como una camioneta.
Esta medida responde a los fuertes recortes presupuestarios sufridos por las Fuerzas Armadas, que ascienden al 15% de su asignación total, equivalente a unos 35 millones de dólares para el Ejército.
Los fondos asignados al Ejército se destinan a gastos de supervivencia, sin margen para la adquisición de nuevo equipamiento, como los aviones F-16 recientemente comprados.