Estados Unidos ha dado un ultimátum a Irán: aceptar la renuncia a convertirse en potencia nuclear y entregar su sistema de enriquecimiento de uranio a manos norteamericanas, o enfrentar consecuencias. El presidente Donald Trump ha dispuesto que el comando central de las fuerzas armadas esté preparado para un ataque inmediato si Irán no cumple la exigencia.
China y Rusia apoyan la postura estadounidense, coincidiendo en que Irán no debe poseer armas nucleares. La negociación se centra en este único punto, y cualquier intento de Irán por prolongar las discusiones podría ser interpretado como un rechazo, llevando a la acción militar.