La justicia de Estados Unidos acusó formalmente al expresidente de Cuba, Raúl Castro, y a otras cinco personas por el derribo de dos aviones de la organización exiliada "Hermanos al Rescate" en 1996, que causó la muerte de cuatro personas.
El gobierno cubano condenó la acusación, calificándola de "canalla e infame" y argumentando que EE.UU. carece de legitimidad y jurisdicción. Cuba sostiene que el derribo fue un acto de legítima defensa ante violaciones reiteradas de su espacio aéreo por parte de la organización anticastrista.
"Washington omite, entre otros detalles, las múltiples denuncias formales presentadas por Cuba en aquel periodo ante el Departamento de Estado..."