El PBI japonés aumentó un 2.1% anualizado en el último trimestre, superando las previsiones y mostrando un crecimiento moderado apoyado por las exportaciones.
Sin embargo, la economía enfrenta presiones por la inflación y el endurecimiento monetario. Los analistas advierten sobre posibles efectos negativos como el encarecimiento del crudo y restricciones de suministro debido a tensiones geopolíticas con Irán.
El Banco de Japón rebajó su previsión de crecimiento para 2026 al 0.5%, ante el temor de que la actividad económica se deteriore.