Chipre se encuentra envuelta en una rivalidad regional amplificada por su división interna y su ubicación estratégica, escenario al que se suman las dos bases militares del Reino Unido, cruciales para labores de inteligencia británica.
Una de estas bases fue impactada por un dron, presuntamente lanzado por Hezbollah desde Líbano, tras ataques de Estados Unidos e Israel a Irán. El dron impactó un hangar de aviones espía estadounidenses U-2, causando daños menores pero con un impacto político significativo.
La presencia de estas bases genera creciente oposición en la República de Chipre y llamados a su retirada, mientras el Reino Unido insiste en que su permanencia fue acordada en el pasado.