Se analiza el vestido de Wanda Nara en los Martín Fierro, destacando el diseño de Esgón y el trabajo artesanal de la prenda.
A pesar de las críticas sobre su ajuste, se defiende el vestido como una pieza de arte y se elogia al diseñador por su identidad marcada.
Se resalta la importancia de los diseñadores emergentes y la audacia de lucir piezas particulares en eventos de esta magnitud.