Se cuestiona la autoridad presidencial en el gobierno de Milei, argumentando que el desafío de Santiago Caputo en redes sociales y la respuesta del presidente, así como la desinformación a través de voceros como Daniel Parisini, debilitan la figura presidencial.
Se considera un desafío a la autoridad presidencial que el presidente no pueda ejercer control sobre su gabinete y las personas que deben responderle en un sistema hiperpresidencialista.
Se plantea la diferencia entre ejercer el poder de manera distinta y perder autoridad. Se sugiere que la divergencia de opinión no es necesariamente un problema, pero sí lo es cuando se cuestiona la autoridad presidencial.