El gobierno de Cuba expresa temor ante una posible operación militar de Estados Unidos que desestabilice al gobierno de Miguel Díaz-Canel. El presidente cubano calificó cualquier acción militar estadounidense como un "baño de sangre" con consecuencias incalculables para la región.
La tensión aumenta tras la recepción de drones de Rusia e Irán por parte de Cuba, lo que generó preocupación en Washington. La visita del secretario general de la CIA a La Habana y la presencia de un submarino nuclear estadounidense en aguas cercanas incrementan la alerta.
Estados Unidos ha respondido con sanciones económicas a militares y miembros de la cúpula comunista. Cuba defiende su derecho legítimo a defenderse ante la creciente presión internacional.