Se cuestionó la actitud del presidente Javier Milei hacia los periodistas, calificándola de mal educada y nerviosa, y se sugirió que antes estaba más controlado.
Se criticó que el presidente insulte a los periodistas y que el gobierno no brinde explicaciones adecuadas, con algunos periodistas actuando como voceros. Se mencionó una entrevista con Santiago Caputo donde se habrían arreglado las preguntas.
Se señaló que la sala de prensa de la Casa Rosada carece de calefacción en invierno y ventilación en verano, como una muestra del trato hacia los periodistas.