El conductor del programa critica duramente la gestión del gobierno actual, comparándola con un régimen comunista y fascista. Sostiene que se le quita la libertad a la clase media, representándola como un hámster en una pecera al que se le priva de "manzana" y "viruta" (recursos y privilegios).
Señala que el gobierno, lejos de ser liberal como prometió, actúa de forma autoritaria al dictar dónde deben trabajar los ciudadanos y qué deben comer. Critica la falta de empatía hacia la clase media, mientras se beneficia a otros sectores y se promueve la idea de que la supervivencia precaria es aceptable.
El discurso se intensifica al afirmar que el gobierno actual se asemeja a los gobiernos autoritarios del pasado, tanto del kirchnerismo como de otros regímenes, y que se persigue y denigra a los periodistas que expresan disidencia. Culmina con la sensación de que el país está mal y que las promesas de un futuro mejor son vacías, generando desilusión y pérdida de alegría.