La justicia de San Diego investiga como un crimen de odio un ataque a una mezquita ocurrido el lunes. Dos adolescentes, señalados como los autores, fueron encontrados muertos en un vehículo a varias cuadras de distancia con heridas de bala autoinfligidas.
El guardia de seguridad del lugar murió al recibir disparos, evitando que niños o adultos resultaran heridos. La consternación por el ataque se extiende por todo el país, mientras se analiza el crecimiento de la persecución religiosa y la portación de armas.