Se descubrió una red de clínicas y farmacias "truchas" que operaba con medicamentos robados y personal no calificado. Se investiga la posible muerte de pacientes debido a la mala praxis.
En el programa "A la Barbarossa" se expuso el modus operandi de la organización, que cobraba sumas elevadas por consultas y análisis, no atendía obras sociales y empleaba personal que rotaba entre enfermería y cardiología.
Los planes de salud ofrecidos por estas clínicas eran variados y accesibles, pero la calidad de la atención era cuestionable, con médicos que supuestamente a veces eran enfermeros y viceversa.
La investigación sugiere que la clínica podría estar vinculada a casos de pacientes fallecidos, y se están realizando allanamientos para determinar el alcance de la red criminal.